Cuidemos al hombre andino

Muchos pueblos, en el afán de satisfacer sus necesidades diarias, descuidan algunas veces sus deberes para con el medio ambiente. Sin embargo, la progresiva comprensión del problema ha despertado la preocupación de la humanidad entera.
El asunto no solo se realiza en terminos "sofisticados"- como algunos califican a los criterios ecológicos - sino  tambien en términos económicos precisos.
 Desafortunadamente poco se cnoce de evaluaciones serias sobre los efectos negativos e irreversibles de algunas actividades industriales y den extracción de materias primas en nuestro pais. Por ello,como ilustración, mencionemos algunas estimaciones hechas sobre los daños que producen anualmente las actividades industriales. En términos monetarios, dichos daños son el orden de veinte mil millones de dólares por polución del aire, ocho mil millones por polución del agua, dos mil millones por destrucción de suelos y dos mil millones por ruidos. En estas evaluaciones no se ha tomado en cuenta la desaparición de numerosas especies y los daños psicosociales.
En nuestro paìs, en varios casos, la explotación de materias primas ha dejado y deja los suelos destruidos. Cabe preguntarse si el daño y destrucción de suelos, aguas y lugares turósticos es compesado por la riqueza generada por la mencionada explotación.
El problema de los desechos ya es crítico en los paìses desarrollados.El llamado síndrome NIMBY("Not in my backyard", es decir "No en mi patio"), expresa el rechazo en estos países a los desechos industriales. En tal sentido, surge la forma de dejarlos fuera al instalar las industrias "sucias" en los países no desarrollados.De esta manera se llevan los productos y dejan los desechos.
Algunas veces, actividades que aparentemente son inofensivas tienen consecuencias negativas. Las represas hidráulicas, por ejemplo, conllevan la modificaciòn de las corrientes en las cuencas; es por esto que debemos buscar formas de disminuir los riesgos que significan las instalaciones de las centrales hidràulicas.
Hay, pues mucho que estudiar para el futuro, pero tambièn tenemos problemas urgentes de supervivencia. En tal sentido, es necesario solucionar aquellos del corto plazo, sin hipotecar la seguridad de la sgeneraciones que nos seguiràn. Para que esto sea posible tenemos que conocer las sutiles interacciones del ser humano con su medio ambiente.Y ello es tarea a efectuar con la participaciòn de todos los miembros de la sociedad, como en el presente caso, del Programa BERUM.