Las lagunas y lagos están siendo afectadas por la minería:
Escasez de agua
Además de toda la contaminación que está afectando en su conjunto al río, es obvia la problemática existente con respecto a la escasez de agua. En una ciudad de 300.000 habitantes como Huancayo los ciudadanos a penas pueden disfrutar doce horas de agua al día, mientras que estos cortes benefician a superficies como Plaza Vea que no sufre restricciones de agua, sino que además posee de un lavadero de carros último modelo. El agua se acaba en Huancayo, y esto comienza a ser una realidad, tampoco se puede contar ya con el agua que llega del pico Huaytapallana, que dicen, en unos 15 o 20 años desaparecerá por completo. Lo cierto es que en los últimos 30 años el Perú ha perdido el 22 % de la superficie glacial y es el tercer país más vulnerable al cambio climático después de Bangladesh y Honduras. El Mantaro, tal y como se presenta actualmente, no ayuda a paliar la situación. La cloaca de los Andes necesita de una vez ser desinfectada.
¿QUÈ PODEMOS Y DEBEMOS HACER?
Partiendo de la base de que el Valle del Mantaro es de todos y para todos, lo menos que se puede hacer es buscar soluciones conjuntas. Es fácil. Está en cerrar una llave, en sonreír, en decirle no a una serie de prácticas cotidianas que no van a implicar sacrificios y que redundarán en enormes beneficios para la humanidad.
• Antes de nada, ahorrar el agua como si fuese un tesoro.
• Tratemos al río como a un espacio de nuestro hogar, cuide y proteja las especies de flora y fauna que contiene.
• No dejar los caños abiertos, y si están malogrados, repararlos de inmediato.
• No rompas las pocas plantas que crecen ahí.
• Las aguas servidas antes de ir al río o laguna deberían tratarse en plantas de oxidación. Es una medida que debe ser solicitada por los vecinos.
• El río no es un botadero de basuras, no lo contamine con desperdicios porque esto atenta contra todas sus posibilidades de vida.
• Ahorremos energía eléctrica. La energía eléctrica es un recurso que se extrae del agua de los ríos a través de las represas. Si utilizamos la energía eléctrica en cantidades adecuadas y sin desperdiciarla estamos ayudando a mantener los embalses de las represas en sus niveles normales.
"La fuente de vida se nos acaba. La última gota se nos va. Si no aprendemos a cuidarla. El agua se terminará".